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La vida de la chef e influencer vegana, Javiera Quiróz

Cocina Consciente es el slogan que Javiera manifiesta en sus redes sociales, donde comparte infinitas recetas para sus miles de seguidores.

Javiera Quiróz, se tituló de Administración de Artes Culinarias y Servicios en 2016 y pasó a ser una reconocida chef vegana por sus increíbles y deliciosas recetas en redes sociales, especialmente en su Instagram “Recetas de Javi” que cuenta con más de 46 mil seguidores.

Antes de conocer a Javiera, queremos compartir algunas de sus últimas recetas que las pueden encontrar en su Instagram (recetasdejavi) o su página web (www.recetasdejavi.cl): Galletas de Mantequilla de Maní, Espárragos Asados a la Parrilla, Queso Vegano Cremoso de Tofu o unas exquisitas pastas con Pesto de Albahaca Cremoso.

¿Cómo comenzó tu pasión por la gastronomía?

“Siempre me gustó la cocina, desde niña, recuerdo que aprendí mucho de mi abuela, ella no cocinaba de ninguna manera especial, sino que cocinaba la típica comida de abuela, con cariño. Además, siempre les cocinaba a mis amigos, venían a mi casa y yo les tenía algo rico, obviamente preparado por mí”.

¿Cómo fue tu paso por Culinary?

Tengo harto cariño y admiración por muchos profesores de Culinary, pero tengo dos en específico que me gustaría nombrarlos, Heinz y Vanessa, de ellos me acuerdo mucho porque me enseñaron muy bien. Sobre la carrera que, además de enseñarte cosas prácticas o teóricas, también te enseñan a crecer como persona, por ejemplo, los cursos de teatro o artes culinarias a la pantalla, fueron cursos que hoy me han ayudado para trabajar en mi rubro.

¿Por qué te acuerdas en específico de esas clases?

A mí me costaba mucho pararme frente a otros y hablar, pero con este tipo de clases aprendí a superar ese miedo, pude crecer mucho en ese sentido, debido a que hoy hago clases de cocina y estoy constantemente frente a alumnos.

¿Dónde realizaste tus prácticas?

Hice tres prácticas, la primera en Astrid y Gastón, la segunda en el Ritz en el Restaurante Arol y después, hice una administrativa en el Ají Amarillo. También, trabajé un año en el Banco BBVA, cocinando para el Presidente del banco. Ahí me di cuenta que no quería trabajar en esto, quería darle sentido a la comida y cocina.

¿Ahí te diste cuenta que querías ser Chef Vegana?

Yo me hice vegana después de la titulación, cuando estudiaba comía carne, pero cambié mi alimentación por una más saludable debido a una enfermedad que tuve. Primero dejé los lácteos, porque era lo más inflamatorio y después, empecé de apoco a investigar sobre este tema y comencé a dejar la carne. Entonces tuve que dejar de trabajar en el banco porque no quería comer ni cocinar carne.

¿Qué pasó luego del banco?

Después de todo esto, me di cuenta que no quería trabajar como todo el mundo, de lunes a viernes de 8 AM a 18 PM, etc… Entonces, agarré mis cosas y me fui a Isla de Pascua donde trabajé durante 3 meses en un café. Después de este viaje volví a Santiago con ganas de abrir un blog personal con mis recetas.

¿Por qué decidiste abrir ese blog?

Me sentía juzgada por la gente, debido a que cocinaba cosas diferentes o quizás porque había hecho un cambio de estilo en mi vida un poco radical al ser vegana. Dejé de lado los procesados, no compré más en el supermercado, es más compro solo 100% natural.

Mi objetivo es mostrarle a la gente que un vegano no solo come lechuga o brócoli. Sino que podemos cocinar y comer cosas realmente deliciosas, además de tener una presentación muy bonita.

¿Cómo comenzó este blog e Instagram?

En un principio, mi idea era solo mostrar algunos platos veganos de elaboración propia, pero jamás pensé que llegaría a tener 46 mil seguidores y transformarme en una “influencer” de la comida. Para crecer me ayudó mucho el seguir otras “influencers” gastronómicas, donde trataba de que mis platos quedaran tan bonitos como los de ellos. Porque si el plato se ve delicioso, entonces más gente te va siguiendo y recomendando.

¿Cómo Instagram logró que hicieras tus propias clases?

“Porque a través de esta aplicación yo le enseñaba a la gente, pero no me atrevía a dar ese paso de estar con las personas frente a frente, hasta que un día tomé un curso de oratoria y de ahí, me sentí preparada. Me di cuenta que, al hacer clases, era yo la que sabía lo que hacía, y el resto solo quiere aprender, eso me relajó mucho.

¿Te sorprende tu éxito en redes sociales y en la cocina?

Me sorprende que la gente se motive tanto con mis recetas, les sacan fotos y me las mandan o hasta las suben a sus Instagram y me agradecen.

¿Qué palabras de aliento puedes entregarles a los alumnos de Culinary?

“A los alumnos que ingresaron este año al Instituto, les digo que tienen que estudiar y hacer lo que de verdad los mueve, juéguensela y sean los mejores. Además, algo que me gusta es que las generaciones que vienen ahora son más conscientes por la comida saludable o el medio ambiente”.

¿Comida favorita?

Mi estilo de cocina favorita es la india y el plato es Thai de Lentejas, ¡que rico!

Heladería El Taller, elegida entre las 50 mejores del mundo

Heladas recetas, tiernos recuerdos, sabores extraños y el secreto de un éxito sin frenos son algunas de las etapas de la interesante entrevista a Diego Lisoni, Alumni de Culinary.

Recordado por sus profesores como un joven inquieto por aprender y desarrollar nuevas ideas. Diego Lisoni, exalumno de Artes Culinarias, hoy forma parte de la exitosa heladería, “El Taller”, de Providencia. Lisoni, es socio fundador y encargado de la heladería que funciona desde 2015.

En menos de tres años “El Taller” ha recibido reconocidos premios, como el concurso “The World´s 50 Best Ice Cream Parlors 2018” que hace cada año la prestigiosa web The Daily Meal y también, fueron elegidos dentro de los 100 mejores restaurantes de Chile por La CAV.

Lo que ha llevado a Lisoni a ganar estos importantes premios es que, a su juicio, sus helados son el sabor de Chile. “La experiencia de tomarte un helado en El Taller no es que sea una memoria histórica, sino más bien emotiva. Un helado de chancaca pasada, que es la misma chancaca que pasaban en mi casa con naranja y canela, es maravilloso”.

P: ¿Por qué una heladería?

El Taller surgió de un viaje a Argentina. Cuando íbamos de vuelta al hotel, en Mendoza, vimos una luz en la calle, que era una heladería. Nos detuvimos y me comí un helado que realmente era una epifanía. A partir de eso empieza la inquietud sobre este producto, me empiezo a hacer preguntas y a investigar sobre los helados.

P: ¿Podrías explicarme el nombre de tu heladería?

Taller viene de Atelier, un lugar donde se hacen las cosas con las manos. Todo lo que vendemos, lo hacemos acá. Desde los helados artesanales de alta calidad, hasta nuestros sándwiches y ensaladas.

 P: He visto que tienen una variada muestra de sabores, ¿podrías nombrarme los más interesantes?

Tenemos muchísimos sabores no tradicionales, como chicha de manzana, maní confitado, peras al vino tinto, harina tostada, maqui, Jagermeister, Aperol Spritz, moras de Ángol, y de Matchas (té verde japonés). El mismo día que ofrecimos por primera vez el helado de matcha, vinieron los “Matcha Lovers”, un público fanático de té que se llevaron muchos litros de helado.

P: ¿A qué le debes todo el éxito de “El Taller”?

El éxito se lo debo a tener convicción de lo que hago, ser fiel a mis objetivos, no hacerme trampa a mí mismo y levantarme temprano a trabajar. También tengo dos socios y hemos armado un muy buen grupo; yo creo en el trabajo en equipo y que hay que poner las capacidades al servicio de un proyecto común.

P: ¿Cómo son tus recuerdos cuando estudiaste en Culinary?

Tengo muy bonitos recuerdos de Culinary, de los buenos profesores, que siempre me apoyaron en proyectos solidarios. Cada cosa que yo quise hacer en el Instituto, siempre tuve ayuda. Me quedo con una muy buena experiencia de ellos.

Yo era súper preguntón, y cada duda que tenía siempre fue respondida.

P: Volviendo a los helados, ¿qué producto recuerdas haber creado con dedicación?

Mira qué bonito esto. Para ofrecerles a los niños, me acordé de cuando yo era chico y mi papá siempre me daba la típica negrita y hoy día, yo le doy a mi hija helado de negrita, que lo hacemos acá. Se produce una conexión de distintas épocas en donde estás compartiendo el mismo producto y no necesitas que sea un helado que tenga adicionales especiales o teñirlos. Nosotros tratamos que cumplan con la premisa de lo que decimos que son.

P: ¿Qué sientes cuando pruebas tus productos?

Es interesante lo que pasa con el helado, yo tomé el camino largo porque aprendí a balancear recetas de helados, es un arte, pero súper complicado ya que involucra mucha física y química. Los heladeros somos un poco ratones de laboratorio. Estamos viendo información nutricional, peso molecular, anticongelante, sólidos totales, entre otras cosas, todo eso para poder hacer helado de lo que sea. Mi trabajo me llena de orgullo, pero es el resultado de mucho esfuerzo.

P: Por último, ¿Helados más raros?

No sé si más raros, pero hay algunos que son súper diferentes. Por ejemplo, el helado de tilo, como el agüita de tilo y otro de michelada, donde, además, el cono está remojado en limón con sal.

P: ¿Qué proyectos tienes a futuro?

Lo que viene es un crecimiento, pero no crecer a 50 locales de aquí a dos años, sino que nos enfocamos en que tengamos mejores condiciones para poder atender a más empresas de una muy buena manera y tener, tal vez, otro punto de venta en un sector estratégico.

Chef Felipe Vásquez: “Tengo hambre de aprender”

Seis años en Barcelona lo formaron como profesional, hoy pertenece al equipo del nuevo restaurante Lolita Jones.

El chef Felipe Vásquez, Alumni de la carrera de Artes Culinarias apenas egresó supo que su futuro se encontraba en Europa, específicamente en Barcelona, España, donde trabajó en distintos restaurantes, donde el aprendizaje fue su mejor amigo.

“Estuve seis años en Barcelona y lo que más me sorprendió fue la variada oferta gastronómica que encontré, debido a que, en Chile, en ese entonces, era mucho más pequeña, había restaurantes puntuales o quizás funcionaban muy independientes”, comenta Vásquez.

En la actualidad, Felipe se encuentra de vuelta en Chile, “tengo hambre de aprender”, son los dichos de un chef que hoy se encuentra en uno de los nuevos restaurantes de Santiago, el Lolita Jones, una taquería californiana que comenzó su marcha blanca en enero de 2018.

De vuelta a las raíces

En la Feria Laboral de Culinary, Felipe pudo reencontrarse con aquellos salones que lo vieron crecer como chef, pero él volvió como expositor, con ganas de captar a alumnos o profesionales que “tengan ganas de trabajar, de aprender y que esté dispuesto a compartir, yo en cambio el ofrezco buen ambiente laboral y obviamente, escucharlo”.

“Lo que más me ha sorprendido con los años es que Culinary me dejó algo muy valioso para mi carrera, que fue el tema de los idiomas, fue fundamental para poder comunicarme y trabajar en cualquier lugar”, explica el chef de Lolita Jones, Felipe Vásquez.

Adolfo Pedreros, exalumno Culinary: “Cuando haces lo que te gusta, nunca tendrás que trabajar, y es algo que se aplica mucho en esta carrera”

Un declarado amante de los viajes y de la cocina, Adolfo Pedreros, exalumno de Administración de Artes Culinarias y Servicios, conversó con nosotros para contarnos su vida una vez finalizada su etapa como estudiante Culinary.

Adolfo desde su adolescencia advirtió su cariño por la cocina; sin embargo, y después de una buena Prueba de Selección Universitaria (PSU), decidió optar por una carrera profesional tradicional.

“En ese tiempo, pensaba que estudiar Ingeniería Comercial, me iba a entregar las herramientas necesarias para entrar en un futuro al mundo de la gastronomía. Sin embargo, y después de un año me di cuenta que no había sido inteligente hacer esto, que lo mejor era irse directo a estudiar Administración de Artes Culinarias y Servicios porque me entregaba las herramientas para realizar lo que quería”.

Entre risas recuerda que llegó a estudiar “la carrera más convencional que puede existir. En todo el tiempo que estuve en la otra carrera, nunca me vi ejerciéndola. Soy una persona súper inquieta que prefiere estar haciendo cosas, y algo que calzó con mis intereses, fue la cocina”.

De su paso por la institución recuerda que, “había un buen ambiente. Lo relacionado a infraestructura y talleres, siempre fue impecable. Estaba la maquinaria necesaria para aprender y practicar de todo”. Su elección por el plantel vino de la mano de un conocido que estudiaba en Culinary; además de reconocer que la malla curricular “era más completa”.

Su experiencia en Chile y el extranjero

Enfrentar una pasantía puede marcar un antes y un después en la elección profesional. Adolfo, al igual que muchos exalumnos enfrentó tres procesos diferentes durante su formación académica. Su primera práctica la realizó en el Hotel Radisson de Viña del Mar. “Los primeros días fueron de labores sencillas, después de un par de semanas pasé al cuarto frío y terminé en la cocina propiamente tal”.

Decidido a seguir sumando experiencia, Adolfo cruzó el Océano Atlántico y aterrizó en el viejo continente. “Me fui a España por un contacto que tenía diferentes restaurantes con la alternativa de ir rotando. Empecé en un restaurant de cocina internacional en el aeropuerto de Madrid, después en un restaurant de un hotel y terminé en un negocio de sushi japonés”.

“Siempre me gustó viajar y conocer. Cuando estás afuera te siente en “otra”, vas a trabajar y después cuando sales, tiene mucho que seguir aprendiendo. Al final, en todos lados se come y se cocina”.

Su última experiencia la realizó en Santiago, en el “Mare e Terra”, donde sus labores estuvieron enfocadas en el apoyo administrativo del local.

La primera plaza

Una vez finalizados sus estudios superiores, Adolfo, tomó sus maletas nuevamente y decidió recorrer cientos de kilómetros para aterrizar en Australia. “Estuve un año, donde tuve la posibilidad de estudiar inglés. Pensaba quedarme para estudiar sobre huertos; sin embargo, me llamaron de Chile y me ofrecieron la oportunidad de ser chef para la apertura de un local de hamburguesas, Boston Burger. Me vine, y estuve los tres primeros meses como chef y administrador del local”.

“Después de un tiempo, se decidió hacer franquicia y se abrieron tres locales más. Me vi complicado con la expansión porque creía que aún faltaban cosas por hacer y seguir creando. Sin embargo, después de un año la empresa decidió cerrar los Boston Burger, y dedicarse a las franquicias”.

Su nuevo periplo por el extranjero

Su viaje por Australia rindió sus frutos. El periplo realizado por la tierra de canguros y koalas, lo hicieron conocer a un matrimonio dueño de dos restaurantes en Francia. “Hace un tiempo me contactaron y me ofrecieron la oportunidad de viajar a Francia”.

Adolfo se encuentra ad portas de volver a cruzar la frontera con destino a Francia, donde tendrá la oportunidad de trabajar en los restaurantes del matrimonio que conoció en su travesía por Australia.

La elección por carreras no tradicionales

Pedrero no se arrepiente de haber optado por una carrera no tradicional. “La cocina es gratificante a pesar de ser muy exigente. Te lo dicen del día uno, pero tiene muchas retribuciones y es entretenida. Es la vida de uno, un estilo más intenso que el convencional”.

“Cada vez que voy a trabajar me acompaña una sonrisa. Sales cansado, pero a la vez feliz de saber que todo el trabajo salió bien y los clientes se fueron igual de contentos que uno”.

Adolfo nos entrega una última reflexión sobre su labor como cocinero. “Cuando haces lo que te gusta, nunca tendrás que trabajar; y es algo que se aplica mucho a esta carrera”.

 

Milena Vallejos, chef instructora de Culinary participará como jurado en el nuevo concurso televisivo de pasteleros “amateurs”: Bake Off Chile

Milena será miembro del jurado junto al exalumno Culinary, Gustavo Sáez.

18 años de experiencia avalan a la chef instructora Milena Vallejos, quien desde ahora asumirá un nuevo desafío profesional: esta vez, desde la televisión. La joven pastelera será parte del jurado del primer programa destinado a elegir al mejor pastelero “amateur” de Chile.

Su cariño por la cocina se inició desde pequeña, donde recuerda que “cocinaba mucho. Mis papás me enseñaban y después lo replicaba. Después y con el paso del tiempo supe que existía una carrera para estudiar”. Ya en la educación superior, Milena encontraría ese cariño enorme que mantiene hasta hoy por la pastelería. “Estudiando me di cuenta que me gustaba, y de ahí nunca dejé de ser pastelera”.

Trabajó en diferentes plazas laborales, siempre desde la vereda de la pastelería. Emprendió y organizó una micro empresa que se dedicaba a la confección de tortas y eventos, posterior a ello, se inició en el mundo de las capacitaciones a través de una OTEC para, finalmente, llegar a Culinary.

“Me encanta hacer clases, es algo que me apasiona. Fue un camino que lo fui descubriendo porque nunca pensé que me iba a gustar tanto la docencia. Mis padres son profesores, y siempre me negué un poco a seguir un camino profesional como el de ellos”, comenta entre risas.

Una de las gratificaciones más significativas de su rol como chef instructora tiene que ver con la adquisición de conocimiento. “Hay que estar constantemente estudiando y perfeccionándose, los alumnos son minuciosos. Uno siempre debe estar viendo cosas nuevas e ir cumpliendo con las exigencias de los alumnos”.

Su nuevo desafío profesional

Milena Vallejos será miembro del jurado en la adaptación del programa inglés “Bake Off”, que buscará encontrar a los mejores pasteleros “amateurs” del país, y que pronto saldrá por la pantalla grande.

Al ser consultada sobre el proceso de postulación y las etapas que tuvo que enfrentar, Milena contó que a través de un conocido se enteró que estaban en la búsqueda de una pastelera chilena para que formara parte del programa. “Se me propuso y postulé pensando que no iba a quedar. Fue un proceso largo y estresante, participé de pruebas de cámaras y entrevistas, hasta que finalmente me dijeron que había sido seleccionada”.

“Estoy súper contenta, cuando iba pasando etapas no lo esperaba. Había pasteleras bien talentosas, con mucha experiencia y estudios en el extranjero”.

Auge de la pastelería

Desde un tiempo hasta la fecha, la pastelería chilena ha escalado pasos importantes para posicionar su nombre. El ejemplo más cercano son las dos clasificaciones que ha logrado la Roja Dulce a los mundiales de pastelería en el extranjero. En este contexto, Milena, quien ha empeñado su vida al arte del azúcar y el chocolate, comparte una reflexión al respecto.

“Estoy contenta con lo que está sucediendo, es algo que se empezó a generar hace poco tiempo. Tenemos a Gustavo Sáez -exalumno Culinary y también jurado de Bake Off- que participará del Mundial, esto ha generado que la pastelería se destaque y se haga ver. Me gusta que esté saliendo a la luz y que se valore lo que hacemos desde nuestra profesión”.

 

Andrés Gatica, ex alumno Culinary: “Crecí rodeado de sartenes, sabores y experiencias que llenaban mi corazón día a día”

La historia gastronómica del local reúne a tres generaciones de abuelos, padres e hijos que han pasado por Jazz Restaurant en más de 25 años de existencia. 

Su interés por la cocina se gestó desde pequeño, así lo considera el joven profesional de 28 años. “Provengo de una familia que se dedica al rubro de la restauración con orígenes franceses desde hace 40 años, por lo que crecí rodeado de sartenes, sabores y experiencias que llenaban mi corazón día a día.  Mi madre cocina el día de hoy y me sorprende cada vez más con su poder innato de llevar el amor a un simple plato de comida”, dice Andrés Gática.

“Desde que tengo conocimiento he estado dentro de una cocina, junto a mis padres, tratando de meter las manos. Pero no fue hasta que cumplí 15 años cuando me dejaron hacerlo y a partir de ese momento nuestra familia comenzó un nuevo proceso, ya que la experiencia en la cocina ya no era solo de ellos dos, sino que de los tres. En ese momento recién pude entender y vivenciar lo sacrificado que es este rubro, al no poder llegar a la casa, perderse momentos familiares o compromisos con mis amistades, sin embargo, había algo más fuerte que me impulsaba a seguir investigando”.

Con una vocación innata y dispuesto a seguir aprendiendo y profesionalizar su pasión, Andrés decidió armar su maleta desde Concepción para emprender un largo viaje lleno de sueños a Santiago. “A los 18 años me fui a estudiar con mucha seguridad gastronomía a la capital de mi país, pero a la vez con mucho miedo e incertidumbre”, recuerda

“Durante esos cuatro años de estudio aprendí muchísimo; cada día después de clases practicaba, haciendo actividades para poder cocinar una y otra vez. Además, logré tomar conciencia de muchas acciones que solo por repetición aplicaba junto a mi madre en la casa los días domingo. Así también, descubrí que lo más gratificante en la cocina es que solo con un bocado puedes provocar un sinfín de sentimientos dentro de la cabeza de otra persona”.

Andrés se declara un apasionado del estudio en el área de la gastronomía y cómo ha repercutido en la historia de la humanidad. Es un fanático de autores como Alejandro Dumas, J. A. Brillat – Savarin, Paul Bocouse, Jean Mari Arzak, Ferran Adria, entre otros. “Me he dado cuenta que la comida nos habla de la cultura, de las costumbres e intereses de una sociedad. En este sentido, la gastronomía es para mí una forma de hacer arte, pues es un medio de expresión del hombre. Un estudiante de cocina es también un estudiante de arte que debe crear mediante el conocimiento riguroso de sus materiales”.

Jazz restaurant

Más de veinte años avalan la trayectoria de Jazz Restaurant en la ciudad penquista, el cual y con el pasar de los años se ha hecho conocido por su buena mesa y la calidad de su servicio. En la actualidad, el negocio familiar ha decidido dar un giro e integrar nuevos platos y preparaciones innovadoras, modernas y vanguardistas: un toque y sello desde las nuevas generaciones que lidera el exalumno Culinary.

“Actualmente trabajo como chef en Jazz Restaurant, este local pertenece a mi familia desde hace 25 años, nos encontramos en pleno recambio generacional en el que queremos entregar experiencias a nuestros comensales que se extiendan mucho más allá de sus expectativas”.

“El concepto nace y persiste en el tiempo de entregar un buen servicio y una comida de calidad a las personas para que puedan pasar un momento único en cada visita que nos brinden. La propuesta busca romper los esquemas del gran Concepción”.

El nuevo sello del restaurant viene de la mano de la “Cocina de Autor”, la cual incorpora nuevas preparaciones, pero manteniendo la tradición que lo vio nacer y crecer. “La idea es aplicar técnicas e insumos propios de la región en sus platos por temporadas. Vamos en camino a eso y contamos con hongos endémicos, jurel, carnicerías locales, mariscos de la zona; además de incorporar carnes exóticas que no son de consumo general, como liebre, conejo, guanaco, pato, entre otras”.

Andrés realiza una última reflexión: “La vida de un restorán no se basa solo en la calidad del servicio en salón por un metre y lo que se cocina por un chef. Si no más bien cómo lograr que un grupo de extraños logre armonizar y convertirse en una familia que en conjunto quiera entregar amor en cada experiencia de servicio”.

 

 

 

 

 

 

Rodolfo Guzmán, chef de Boragó, de vuelta en el instituto

El reconocido chef nacional y exalumno de Culinary, presentó su nuevo libro que retrata el proceso creativo del Boragó, restaurant que se encuentra entre los 50 mejores del mundo.

El exalumno y fundador de Boragó, Rodolfo Guzmán, visitó Culinary en el contexto del inicio del año académico 2018, donde compartió un grato momento junto a los estudiantes en el Aula Magna de Casa Central. La instancia fue presidida por el chef instructor, Diego Castro, quien estuvo a cargo de conocer e indagar los aspectos y pasajes de la vida del reconocido chef chileno.

La conversación giró en torno a su experiencia de vida ligada a las artes culinarias y los desafíos que enfrentó, y que lo llevaron a fundar Boragó. Además de conversar sobre los procesos creativos que realiza el restaurant, compartiendo secretos y consejos en relación a los retos que se encuentra viviendo la industria, y que las nuevas generaciones deberán enfrentar. “Las posibilidades están siempre de la mano del conocimiento profundo”, sentenció Guzmán.

Boragó: Coming from the South

Además de conversar sobre su vida y experiencia ligada al rescate de elementos originarios de Chile, Rodolfo Guzmán, presentó a los estudiantes los pormenores de su primer libro, “Boragó: Coming from the South”, texto que retrata el proceso creativo tras 10 años de haber emprendido de la mano de Boragó, el premiado restaurante que hoy es considerado uno de los 50 mejores del mundo.

El libro, redactado en su totalidad por Guzmán, recorre diferentes paisajes e ingredientes autóctonos de Chile, y muestra la plasticidad del proceso creativo de Boragó, el cual se plasma en sus recetas, y muestra como un plato va evolucionando en diferentes recetas, pero con los mismos ingredientes.

El texto contiene 100 recetas en 288 páginas e incluye 150 ilustraciones y bocetos de diversos platos que son de autoría de Rodolfo Guzmán, y que hasta la fecha no habían sido publicados. Además, destaca todo el proceso investigativo que el restaurante ha llevado adelante y que se traduce en el rescate de ingredientes endémicos de Chile, los que van cambiando según su estacionalidad.

Constanza Ayestarán, exalumna y emprendedora: «Es difícil pero no imposible»

Conocimos a “Conty”, quien nos contó cómo ha transcurrido su camino profesional ligado a sus propios emprendimientos en el arte del azúcar y el chocolate.

Oriunda de Santiago, Constanza Ayestarán, es la responsable de dar vida a las creaciones en “The Cookie Factory”, empresa nacida en 2017 que se dedica a la elaboración de galletones personalizados en formato de pizza. “La idea viene de Colombia, y es un tema que se encontraba muy de moda. Junto a mi socia de ese entonces –quien fue la responsable de traer la idea- iniciamos el proyecto”.

Un formato diferente

The Cookie Factory ofrece para los amantes del azúcar y el chocolate, la experiencia de poder elaborar según el gusto del propio consumidor un entretenido y personalizado galletón en formato de pizza. “En un primer momento pensé que no funcionaria, pero gracias al marketing llevado a cabo, el proyecto se fue por las nubes. En la actualidad, nuestro público es muy diferente del que alguna vez pensamos” explica Constanza. “Los galletones se han canalizado en un público adolescente, siendo mismos papás los que encargan nuestros productos para sus hijas”.

“En The Cookie Factory, puedes armar tu galletón a tu pinta. Debes entrar a nuestra página web. Una vez dentro del sitio, elige la base y el tamaño; después la cobertura y los toppings; para finalmente agregar una dedicatoria si lo estimas conveniente”, señala Constanza.

Los productos han sido adquiridos para los más diversos fines, desde pedir pololeo hasta celebrar alguna festividad como aniversario o cumpleaños. Constanza explica que existen dos modalidades para distribuir su producto: retirarlo en el local o despachado a domicilio.

A pesar de llevar poco tiempo en el mercado, The Cookie Factory ha logrado un crecimiento sustancial en menos de un año. “En un principio fuimos dos las personas que empezamos el proyecto; sin embargo, y con el pasar del tiempo, nos hemos hecho un poco más conocidos y se ha integrado nueva gente”.

Su primer emprendimiento

Antes de probar suerte con The Cookie Factory, Constanza emprendió en 2012 a través de una pastelería virtual, llamada “Dulce Tentación”. “No tenía un local físico, pero ofrecía mis productos por internet. Después me enfoqué en matrimonios y el catering, donde tuve la posibilidad de trabajar con grandes empresas”.

Atrévanse

A sus 29 años, Constanza ha logrado liderar dos emprendimientos desde la vereda de la pastelería. “Me encanta haber emprendido porque puedo tomar mis propias decisiones y manejar mi tiempo. Como todo tiene ventajas y desventajas, pero según mi punto de vista, son más pro que contras”, explica.

“Es difícil pero no imposible. Lo único que les puedo decir es que tengan paciencia ya que cuesta que esto prenda en un primer momento. No crean que funcionará de un día para otro, existirán problemas, pero no se “echen a morir” porque todo tiene solución”.

Sobre Constanza

La exalumna de Administración de Artes Culinarias y Servicios, cuenta que su cariño por la pastelería nació durante la época estival. “Recuerdo que un verano en Santiago empecé a cocinar, pero solo cosas dulces. Fue en ese momento cuando me sugirieron estudiar una carrera ligada a la gastronomía. Hasta ese momento no lo había pensado, pero me sirvió para darme cuenta que esto me gustaba”.

Constanza conoció los programas académicos de Culinary gracias a las ferias vocacionales que su colegio organizaba. “Mirando la malla la encontré completa”, señala.

Su paso por la institución, lo define como “satisfactorio. La infraestructura de Culinary es muy buena, y al ser una institución pequeña todos se conocen. Siempre tuvimos de todo en el taller, y las materias con las que trabajábamos era de muy buena calidad”.

Exalumna Culinary triunfa en Estados Unidos

Revista Paula, entrevistó a Victoria Blamey, cocinera chilena y ex alumna Culinary, quien se encuentra nominada a convertirse en la mejor chef de Nueva York.

“El dulce y agraz de la cocinera chilena que brilla en Nueva York”, es el título de la entrevista que revista Paula le realizó a Victoria Blamey, cocinera de 38 años, quien se encuentra nominada para convertirse en la mejor chef de la ciudad estadounidense.

La nota en cuestión señala que, “fue una hamburguesa la que rindió a la crítica gastronómica de Nueva York a los pied de la chef chilena Victoria Blamey (38)”. En este sentido, agrega que, “la hamburguesa que nos provee la señorita Blamey es como un poema erótico. (…) Después de esta, Nueva York no necesita otra”, escribió el crítico gastronómico de The New York Times, Pete Wells, para alabar la propuesta”.

El texto agrega que, “tras años en la invisibilidad en la que suelen quedar los jefes de cocina de grandes restoranes –casi todos, en su caso, con estrellas Michelin–, se hiciera cargo de la cocina de Chumley’s, el mítico speakeasy neoyorquino (como se llamaba a los bares clandestinos en la época de la Ley Seca en Estados Unidos)”

Sobre su maravilloso producto que la tiene participando para convertirse en la mejor chef de New York, el texto señala que, “el sabor agridulce de la hamburguesa y exótico de otros de sus platos como el conejo arvejado o las ostras con puré de coliflor y chocolate, pusieron los ojos de los sibaritas sobre Mrs. Blamey, al punto de que en solo un año llegó a ser nominada para mejor chef de Nueva York por el sitio web foodie Eater.com. Ahora está a la espera del resultado del James Beard Foundation Award, que en febrero próximo premiará a los mejores chefs de Estados Unidos”.

“Aunque ella ve lejano el premio, sabe que está en un buen momento. Y reconoce que ha trabajado duro para eso. Porque hasta antes de esa hamburguesa, Victoria Blamey había trabajado casi exclusivamente en restoranes con una, dos y tres estrellas Michelin. “A todos ellos llegué desde abajo, siendo nadie”.

“Nacida en Santiago, a los 18 años partió a estudiar inglés en Cambridge, Inglaterra. Estuvo un año, luego volvió a Chile, entró a estudiar Periodismo. Entremedio se cambió a Historia. A los dos años dejó la carrera y solo entonces se decidió por Gastronomía en el Instituto Culinary”.

Fuente: Revista Paula