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La vida de la chef e influencer vegana, Javiera Quiróz

Cocina Consciente es el slogan que Javiera manifiesta en sus redes sociales, donde comparte infinitas recetas para sus miles de seguidores.

Javiera Quiróz, se tituló de Administración de Artes Culinarias y Servicios en 2016 y pasó a ser una reconocida chef vegana por sus increíbles y deliciosas recetas en redes sociales, especialmente en su Instagram “Recetas de Javi” que cuenta con más de 46 mil seguidores.

Antes de conocer a Javiera, queremos compartir algunas de sus últimas recetas que las pueden encontrar en su Instagram (recetasdejavi) o su página web (www.recetasdejavi.cl): Galletas de Mantequilla de Maní, Espárragos Asados a la Parrilla, Queso Vegano Cremoso de Tofu o unas exquisitas pastas con Pesto de Albahaca Cremoso.

¿Cómo comenzó tu pasión por la gastronomía?

“Siempre me gustó la cocina, desde niña, recuerdo que aprendí mucho de mi abuela, ella no cocinaba de ninguna manera especial, sino que cocinaba la típica comida de abuela, con cariño. Además, siempre les cocinaba a mis amigos, venían a mi casa y yo les tenía algo rico, obviamente preparado por mí”.

¿Cómo fue tu paso por Culinary?

Tengo harto cariño y admiración por muchos profesores de Culinary, pero tengo dos en específico que me gustaría nombrarlos, Heinz y Vanessa, de ellos me acuerdo mucho porque me enseñaron muy bien. Sobre la carrera que, además de enseñarte cosas prácticas o teóricas, también te enseñan a crecer como persona, por ejemplo, los cursos de teatro o artes culinarias a la pantalla, fueron cursos que hoy me han ayudado para trabajar en mi rubro.

¿Por qué te acuerdas en específico de esas clases?

A mí me costaba mucho pararme frente a otros y hablar, pero con este tipo de clases aprendí a superar ese miedo, pude crecer mucho en ese sentido, debido a que hoy hago clases de cocina y estoy constantemente frente a alumnos.

¿Dónde realizaste tus prácticas?

Hice tres prácticas, la primera en Astrid y Gastón, la segunda en el Ritz en el Restaurante Arol y después, hice una administrativa en el Ají Amarillo. También, trabajé un año en el Banco BBVA, cocinando para el Presidente del banco. Ahí me di cuenta que no quería trabajar en esto, quería darle sentido a la comida y cocina.

¿Ahí te diste cuenta que querías ser Chef Vegana?

Yo me hice vegana después de la titulación, cuando estudiaba comía carne, pero cambié mi alimentación por una más saludable debido a una enfermedad que tuve. Primero dejé los lácteos, porque era lo más inflamatorio y después, empecé de apoco a investigar sobre este tema y comencé a dejar la carne. Entonces tuve que dejar de trabajar en el banco porque no quería comer ni cocinar carne.

¿Qué pasó luego del banco?

Después de todo esto, me di cuenta que no quería trabajar como todo el mundo, de lunes a viernes de 8 AM a 18 PM, etc… Entonces, agarré mis cosas y me fui a Isla de Pascua donde trabajé durante 3 meses en un café. Después de este viaje volví a Santiago con ganas de abrir un blog personal con mis recetas.

¿Por qué decidiste abrir ese blog?

Me sentía juzgada por la gente, debido a que cocinaba cosas diferentes o quizás porque había hecho un cambio de estilo en mi vida un poco radical al ser vegana. Dejé de lado los procesados, no compré más en el supermercado, es más compro solo 100% natural.

Mi objetivo es mostrarle a la gente que un vegano no solo come lechuga o brócoli. Sino que podemos cocinar y comer cosas realmente deliciosas, además de tener una presentación muy bonita.

¿Cómo comenzó este blog e Instagram?

En un principio, mi idea era solo mostrar algunos platos veganos de elaboración propia, pero jamás pensé que llegaría a tener 46 mil seguidores y transformarme en una “influencer” de la comida. Para crecer me ayudó mucho el seguir otras “influencers” gastronómicas, donde trataba de que mis platos quedaran tan bonitos como los de ellos. Porque si el plato se ve delicioso, entonces más gente te va siguiendo y recomendando.

¿Cómo Instagram logró que hicieras tus propias clases?

“Porque a través de esta aplicación yo le enseñaba a la gente, pero no me atrevía a dar ese paso de estar con las personas frente a frente, hasta que un día tomé un curso de oratoria y de ahí, me sentí preparada. Me di cuenta que, al hacer clases, era yo la que sabía lo que hacía, y el resto solo quiere aprender, eso me relajó mucho.

¿Te sorprende tu éxito en redes sociales y en la cocina?

Me sorprende que la gente se motive tanto con mis recetas, les sacan fotos y me las mandan o hasta las suben a sus Instagram y me agradecen.

¿Qué palabras de aliento puedes entregarles a los alumnos de Culinary?

“A los alumnos que ingresaron este año al Instituto, les digo que tienen que estudiar y hacer lo que de verdad los mueve, juéguensela y sean los mejores. Además, algo que me gusta es que las generaciones que vienen ahora son más conscientes por la comida saludable o el medio ambiente”.

¿Comida favorita?

Mi estilo de cocina favorita es la india y el plato es Thai de Lentejas, ¡que rico!

Heladería El Taller, elegida entre las 50 mejores del mundo

Heladas recetas, tiernos recuerdos, sabores extraños y el secreto de un éxito sin frenos son algunas de las etapas de la interesante entrevista a Diego Lisoni, Alumni de Culinary.

Recordado por sus profesores como un joven inquieto por aprender y desarrollar nuevas ideas. Diego Lisoni, exalumno de Artes Culinarias, hoy forma parte de la exitosa heladería, “El Taller”, de Providencia. Lisoni, es socio fundador y encargado de la heladería que funciona desde 2015.

En menos de tres años “El Taller” ha recibido reconocidos premios, como el concurso “The World´s 50 Best Ice Cream Parlors 2018” que hace cada año la prestigiosa web The Daily Meal y también, fueron elegidos dentro de los 100 mejores restaurantes de Chile por La CAV.

Lo que ha llevado a Lisoni a ganar estos importantes premios es que, a su juicio, sus helados son el sabor de Chile. “La experiencia de tomarte un helado en El Taller no es que sea una memoria histórica, sino más bien emotiva. Un helado de chancaca pasada, que es la misma chancaca que pasaban en mi casa con naranja y canela, es maravilloso”.

P: ¿Por qué una heladería?

El Taller surgió de un viaje a Argentina. Cuando íbamos de vuelta al hotel, en Mendoza, vimos una luz en la calle, que era una heladería. Nos detuvimos y me comí un helado que realmente era una epifanía. A partir de eso empieza la inquietud sobre este producto, me empiezo a hacer preguntas y a investigar sobre los helados.

P: ¿Podrías explicarme el nombre de tu heladería?

Taller viene de Atelier, un lugar donde se hacen las cosas con las manos. Todo lo que vendemos, lo hacemos acá. Desde los helados artesanales de alta calidad, hasta nuestros sándwiches y ensaladas.

 P: He visto que tienen una variada muestra de sabores, ¿podrías nombrarme los más interesantes?

Tenemos muchísimos sabores no tradicionales, como chicha de manzana, maní confitado, peras al vino tinto, harina tostada, maqui, Jagermeister, Aperol Spritz, moras de Ángol, y de Matchas (té verde japonés). El mismo día que ofrecimos por primera vez el helado de matcha, vinieron los “Matcha Lovers”, un público fanático de té que se llevaron muchos litros de helado.

P: ¿A qué le debes todo el éxito de “El Taller”?

El éxito se lo debo a tener convicción de lo que hago, ser fiel a mis objetivos, no hacerme trampa a mí mismo y levantarme temprano a trabajar. También tengo dos socios y hemos armado un muy buen grupo; yo creo en el trabajo en equipo y que hay que poner las capacidades al servicio de un proyecto común.

P: ¿Cómo son tus recuerdos cuando estudiaste en Culinary?

Tengo muy bonitos recuerdos de Culinary, de los buenos profesores, que siempre me apoyaron en proyectos solidarios. Cada cosa que yo quise hacer en el Instituto, siempre tuve ayuda. Me quedo con una muy buena experiencia de ellos.

Yo era súper preguntón, y cada duda que tenía siempre fue respondida.

P: Volviendo a los helados, ¿qué producto recuerdas haber creado con dedicación?

Mira qué bonito esto. Para ofrecerles a los niños, me acordé de cuando yo era chico y mi papá siempre me daba la típica negrita y hoy día, yo le doy a mi hija helado de negrita, que lo hacemos acá. Se produce una conexión de distintas épocas en donde estás compartiendo el mismo producto y no necesitas que sea un helado que tenga adicionales especiales o teñirlos. Nosotros tratamos que cumplan con la premisa de lo que decimos que son.

P: ¿Qué sientes cuando pruebas tus productos?

Es interesante lo que pasa con el helado, yo tomé el camino largo porque aprendí a balancear recetas de helados, es un arte, pero súper complicado ya que involucra mucha física y química. Los heladeros somos un poco ratones de laboratorio. Estamos viendo información nutricional, peso molecular, anticongelante, sólidos totales, entre otras cosas, todo eso para poder hacer helado de lo que sea. Mi trabajo me llena de orgullo, pero es el resultado de mucho esfuerzo.

P: Por último, ¿Helados más raros?

No sé si más raros, pero hay algunos que son súper diferentes. Por ejemplo, el helado de tilo, como el agüita de tilo y otro de michelada, donde, además, el cono está remojado en limón con sal.

P: ¿Qué proyectos tienes a futuro?

Lo que viene es un crecimiento, pero no crecer a 50 locales de aquí a dos años, sino que nos enfocamos en que tengamos mejores condiciones para poder atender a más empresas de una muy buena manera y tener, tal vez, otro punto de venta en un sector estratégico.

Chef Felipe Vásquez: “Tengo hambre de aprender”

Seis años en Barcelona lo formaron como profesional, hoy pertenece al equipo del nuevo restaurante Lolita Jones.

El chef Felipe Vásquez, Alumni de la carrera de Artes Culinarias apenas egresó supo que su futuro se encontraba en Europa, específicamente en Barcelona, España, donde trabajó en distintos restaurantes, donde el aprendizaje fue su mejor amigo.

“Estuve seis años en Barcelona y lo que más me sorprendió fue la variada oferta gastronómica que encontré, debido a que, en Chile, en ese entonces, era mucho más pequeña, había restaurantes puntuales o quizás funcionaban muy independientes”, comenta Vásquez.

En la actualidad, Felipe se encuentra de vuelta en Chile, “tengo hambre de aprender”, son los dichos de un chef que hoy se encuentra en uno de los nuevos restaurantes de Santiago, el Lolita Jones, una taquería californiana que comenzó su marcha blanca en enero de 2018.

De vuelta a las raíces

En la Feria Laboral de Culinary, Felipe pudo reencontrarse con aquellos salones que lo vieron crecer como chef, pero él volvió como expositor, con ganas de captar a alumnos o profesionales que “tengan ganas de trabajar, de aprender y que esté dispuesto a compartir, yo en cambio el ofrezco buen ambiente laboral y obviamente, escucharlo”.

“Lo que más me ha sorprendido con los años es que Culinary me dejó algo muy valioso para mi carrera, que fue el tema de los idiomas, fue fundamental para poder comunicarme y trabajar en cualquier lugar”, explica el chef de Lolita Jones, Felipe Vásquez.